Minería
29 de agosto de 2026
Recuperar la confianza en el gas
Por: Luis Alejandro Pando
Hace aproximadamente 25 años me adentré por primera vez en la industria del gas natural en Colombia, cuando empecé a trabajar en la Asociación Colombiana de Gas Natural – Naturgas. Como Secretario General del gremio tuve la oportunidad de conocer de cerca las características y particularidades del mercado gasista, y entender las problemáticas regulatorias que lo afectan. También pude evidenciar los intereses – muchas veces contrapuestos – que existían al interior de un gremio que reunía en su seno tanto a productores de gas que promovían la liberalización de los precios de gas con miras a exportarlo, como a transportadores y distribuidores que buscaban la regulación del precio del gas en boca de pozo con miras a proteger el suministro interno.
En ese tiempo, la Comisión de Regulación de Energía y Gas – CREG – vivía una de sus primeras crisis institucionales producto de cuestionamientos sobre su organización interna, la forma en que se tomaban decisiones a su interior, y las normas legales que le atribuían funciones de regulación. Estos cuestionamientos sumados a demoras en la toma de decisiones clave para el desarrollo del sector, además de iniciativas para reformar la ley de servicios públicos domiciliarios que incluían la modificación de la organización, estructura y funciones de las comisiones de regulación, generaron un clima de inestabilidad regulatoria, esto es, la sensación en los agentes de la industria que a nivel institucional la casa no estaba en orden lo cual aumentaba el riesgo para los inversionistas.
Esta inestabilidad regulatoria viene afectando al sector desde hace años. La situación actual del gas natural colombiano no responde exclusivamente a una insuficiencia de reservas. Es también resultado de señales regulatorias, institucionales y de inversión que durante varios años han reducido la confianza de los agentes en el desarrollo de nuevos proyectos.
Desde el 2010 las señales de alarma ya se prendían en el sector gasista colombiano. Varios informes de expertos contratados por el Ministerio de Minas, Planeación Nacional y la CREG, daban cuenta de problemas estructurales asociados al pequeño tamaño del mercado, la concentración en el mercado de producción y comercialización de gas, el poder de mercado de Ecopetrol y sus socios en el mercado de contratos de suministro, además de rezagos tarifarios en materia de transporte y distribución de gas natural, subsidios a los combustibles líquidos, incluido el GLP, entre otros.
A pesar de estas señales de alarma, en 2013 escribía acerca del boom que estaba viviendo el gas natural, por cuenta de nuevos descubrimientos y la llegada de la primera regasificadora al Caribe colombiano, con la consecuente reglamentación de nuevas actividades como el almacenamiento o la importación de gas. En aquel entonces, los problemas del sector gas asociados con el fenómeno de El Niño eran plenamente conocidos. Varios informes destacaban los problemas del sector gasista asociados a los ciclos hidrológicos y la función de respaldo y complementariedad que tiene el gas para el sector eléctrico, particularmente durante épocas de sequía cuando el nivel de los embalses se reduce. La seguridad en el abastecimiento de gas tiene consecuencias sobre la confiabilidad eléctrica, la generación térmica, los precios de la energía y la seguridad energética.
Los fantasmas de un apagón o racionamiento ciernen sobre nosotros desde 1991 y no hacen sino crecer cada vez que se avecina un período de largo de sequía. 15 años después la situación no podía ser más crítica. Después de un largo período de inacción institucional e incertidumbre regulatoria por parte de las entidades encargadas de la dirección, planeación y regulación del sector gasista en Colombia, la crisis se ha agudizado por la falta de reservas y la dependencia del gas importado que está atado a precios internacionales que fluctúan debido a factores externos sobre los que poco o nada tenemos control.
La baja capacidad de las plantas de regasificación sumado a la ausencia de nuevas reservas con un horizonte cercano de producción comercial, revelan una situación compleja. Las noticias de nuevos hallazgos, baunque positivas, deben materializarse en un factor R/P que refleje una mayor cantidad y tiempo estimado de duración de las reservas, lo que permitirá reducir la dependencia de factores externos y recuperar la confianza en una industria gasífera nacional afectada por la falta de inversión reciente en exploración, que deberá ser capaz de satisfacer la demanda nacional aun en tiempos del Niño.
Para ello deben mejorar las señales de inversión y desaparecer la inestabilidad regulatoria. Más que apostarle al fracking o a la interconexión con Venezuela, lo que necesitamos es recuperar la confianza inversionista en el sector de gas natural, y eso solo se logra con estabilidad jurídica y regulatoria.